2003



EL OJO ATOMICO / ANTIMUSEO

Calle Mantuano nº 25, Madrid

2003-2007






Foto: Pepe Abascal


2003 - 2007
SPANISH FOOD
Tom Lavin / Pepe Abascal


En este proyecto, Tom Lavin se sirve de la dimensión simbólica de la alimentación para cuestionar la identidad española y los elementos sobre los que está construida. La paella, el más español de todos los platos, se transforma en árabe, tailandesa, peruana, china, mexicana o inclasificable, como la primera de la serie, que fue de color azul.

El público es invitado a participar en un banquete que es a su vez un ritual de profanación del símbolo patrio: la inclusión de lo extraño, de lo “otro”, en un alimento tan connotado subvierte el código identitario establecido, que está vinculado a determinadas formas de folklore y a una construcción de lo español heredada de la dictadura.

La serie constó de 10 paellas. El trabajo se realizó en colaboración con el fotógrafo Pepe Abascal, que documentó cada performance según sus propios criterios artísticos.



24.05.03
JORNADAS DE REFLEXIÓN
Joaquín Ivars


En esta exposición Joaquín Ivars (Málaga 1960) reunió piezas realizadas desde 1997, algunas inéditas, a partir de una reflexión que va a establecer vínculos entre lo íntimo (la autocrítica) y lo público (la crítica social).




Foto: Pepe Abascal

03.07.03
GACHUPÍN
Tom Lavin


Dibujos en formato grande de chistes de gachupines*, corrientes en toda hispanoamérica para ridiculizar al español. Se construye así un anti-relato que desmitifica los mensajes oficiales sobre "lo español", pretensiosos y autocomplacientes.


*Gachupín es un término despectivo utilizado en México para designar a los españoles. Sustituye al "gallego" original de los chistes, que tiene el mismo significado en la mayoría de los países hispanoamericanos.

 

16.10.03
LA CIUDAD IMAGINARIA
Juan Lorenzo


Texto: Tomás Ruiz-Rivas


La ciudad es una realidad tan compleja que no puede ser abordada en su totalidad. Es necesario fragmentarla en temas menores para poder llegar a alguna conclusión. Los urbanistas y los sociólogos han desarrollado una infinidad de conceptos para explicar la relación que existe entre las personas y su entorno urbano, pero ninguno consigue trasmitir la experiencia que cada ciudadano tiene de su propia ciudad. Esta se produce de una manera íntima, muy próxima a las fuentes mismas de nuestra conciencia, y en consecuencia resulta casi imposible aislarla en proposiciones racionales. Se habla de la ciudad parque temático, de la ciudad museo, de "gentrification" y de "mindscapes", de la ciudad shopping center, de las edge cities o de la hiper-ciudad, que ha superado los límites geográficos gracias a las tecnologías de comunicación. Pero estas definiciones no se refieren a la ciudad en su conjunto, ni a la totalidad de la experiencia urbana: hablan de capas por las que podemos movernos horizontalmente, como el grupo de turistas que en dos días visita los monumentos y barrios más característicos de París, o que podemos atravesar en un movimiento vertical, de tal manera que combinemos las experiencias propias de cada una. El número de capas, siguiendo con esta metáfora, determinará la profundidad de la ciudad y de las experiencias que podemos obtener de ella. Dicho de otra manera, para ejercer su fascinación Nueva York necesita tanto el Bronx como la Quinta Avenida.


El análisis marxista, en todas sus infinitas variaciones, no alcanza tampoco a darnos una visión satisfactoria. La ciudad, que nace precisamente de la división del trabajo, y que materializa y multiplica las plusvalías, va más allá de las relaciones laborales y económicas que la nutren, como va más allá de los miles de toneladas de cemento, plástico, hierro, piedras y arena, cristal, madera o asfalto, que ordenados en forma de edificios y calles dan como resultado una metrópoli. O más allá del entramado de leyes, normativas, instituciones y servicios públicos que garantizan la habitabilidad. Cada persona se hace una representación en la que se mezclan la ciudad que sufre y de la ciudad que sueña. Y en ella vamos a incluir la representación que nos hacemos de nosotros mismos, con nuestros deseos, miedos, ambiciones, problemas de identidad o lo que sea que nos ocupe la cabeza. Los contenidos fluyen de una representación a otra. Pero lo hacen sin normas. Frente a los sistemas cerrados que tienen capacidad para rellenar nuestra identidad con alguna sustancia, como la religión y las doctrinas políticas radicales, la experiencia urbana nos da los medios pero sin un sistema. Depende de nosotros y del azar la construcción que alcancemos a realizar.


Las dos series de fotografías que presentamos en el Ojo Atómico retratan ciudades. Una Madrid, sólo por los neones de la cruz verde de las farmacias, y la otra de Nueva York. Sin embargo lo que Juan Lorenzo pretende trasmitir no es una experiencia concreta de estas ciudades. No nos encontramos ante una descripción que de alguna manera capte su alma, mida su pulso o dirija nuestra atención a cualquier otro lugar común. Los signos que emplea son insuficientes. Sólo accidentalmente un neoyorquino reconocería el neón con forma de camisa o extraería evocaciones de la taza y el pedazo de pastel que anuncian Square Meals. Con mayor motivo un madrileño: aunque podamos identificar el símbolo de las farmacias no podremos reconstruir un paisaje convencional a partir de la imagen. En estas fotografías Juan está profundizando en la naturaleza misma de la experiencia urbana, tal como la describíamos antes: como representación. Para ello a recurrido a un tratamiento perverso de la fotografía. Ha eliminado su carácter documental y la ha conducido al territorio, subjetivo, del dibujo.


Mediante esta operación, en la que intervienen muy pocos medios materiales, Juan destruye la posibilidad de la descripción. Hace desaparecer el paisaje. Lo único que nos deja para conocer la ciudad son los restos de un lenguaje. La imposibilidad de utilizarlo para lo que suponemos su finalidad, mostrar Nueva York o Madrid, nos devuelve a la reflexión inicial. La naturaleza subjetiva de la experiencia urbana, expresada en el intersticio entre lo que vemos, "Cityscape", y lo que imaginamos, "Mindscape".


 

01.11.03
AMODAL SUSPENSIÓN
Rafael Lozano-Hemmer


Instalación interactiva, en la cuál, el público podía enviar mensajes breves de texto a través de teléfonos móviles o de Internet, los cuáles se convertían en diseños de haces de luz, proyectados en flashes hacia el cielo en la ciudad japonesa de Yamaguchi, que se convertió en una gigantesca central de comunicaciones. La pieza se localizó en espacios públicos alrededor del nuevo YCAM y se podía acceder desde: www.amodal.net

El Ojo Atómico fué una de las sedes, desde la cuál se podían enviar mensajes durante la inauguración de Amodal suspensión en Yamaguchi Center for Arts and Media (YCAM)

www.ycam.jp
www.lozano-hemmer.com





08, 09 y 10.11.03
Cía. Interno presenta:
SEXO
de Juan Carlos Montagna


Dramaturgia y dirección:
Juan Carlos Montagna
Actores: Tamara Acosta, Paula Gonzalez, Nadav y Juan Carlos Montagna
Productor ejecutivo: David García Santos
Espacio escénico: Cía. Interno
Vestuario: Rosana Blanco
Foto: Pedro Balbás
Selección musical: David García Santos

ciainterno@yahoo.es



21.11.03
ACCION.ES
inaugura©ción SDF
(Sin Domicilio Fijo)


acción.es es la primera iniciativa de sdf, que conjuga varias acciones: construir sentido y es-trayendo la piedra de la locura, para continuarse y entrela(n)zarse con otras como colgar un cuadro, una piedra en la cabeza y una piedra en el zapato. Una vez materializadas las ideas, con la ayuda de todos, se echan a andar, a rodar por el mundo...

Somos sdf (sin domicilio fijo); un proyecto por-venir, un espacio que propone crear una comunidad de proyectos artísticos deambulantes, en continuo viaje y en continua actividad más allá y acá de la autoría como impulso generador de procesos artísticos. No somos un grupo, somos un espacio, una convocatoria, una invita©ción.